"Solamente quisiera que el escenario fuera tan estrecho como la cuerda de un equilibrista a fin de que ningún necio osara pisarlo"

" El escenario es como la vida, es solo para aquellos que se atrevan a subir a vivirla "


El miedo es la ausencia del valor, y para tener valor hay que atreverse a soñar. Pero ¿Qué pasa cuando dejamos los sueños a un lado de la almohada y nos atrevemos a vivir en la realidad? Regresa el miedo a nosotros, ese miedo a lo desconocido, pero ¿Qué pasa cuando lo desconocido es mejor? Lo mejor es atreverse a vivir en un mundo de realidad donde la ficción es lo real y lo real es la ficción, tomar valor de lo desconocido, atrevernos a vivir una vida fuera de la cama donde ocurren los sueños color de rosa y nos bajamos, aterrizamos a la vida real donde no hay color más que el que tu le puedas dar a cada emoción, y que el miedo quede de un color tan blanco que en lugar de ser miedo se convierte en VALOR.
Tócame... tócame el alma y veras que hoy sueno a violín... tócame el corazón y repara con tus dedos la cuerda que le falta a este cello...tócame... que hoy mi silencio suena a violín... y mis palabras acordeón viejo...Pero aún así tócame y yo te canto, que la esperanza suena a saxofón... y el amor que tengo en el pecho todavía... aun saca melodías a piano de memoria y sin partitura...Tócame... acaríciame... que esta noche soy un violín...
El corazón de una mujer es tan sensible que podría romperse con tan solo un rose, tal como la seda de un capullo, y es que el corazón de una mujer guarda sentimientos y recuerdos, así como la mariposa que lleva dentro. Y es que a veces nos preguntamos ¿Por qué somos tan SENSIBLES? ¿Por qué lloramos por todo? ¿Por qué nos enojamos? ¿Por qué reaccionamos así? Y es que así somos delicadas y sensibles como una flor en medio de una gran ciudad, así es el corazón de un mujer, y es que como dicen, sensible y frágil su interior pero duro y fuerte en su exterior… así es el corazón de un mujer, de una guerrera, de una novia, pero sobre todo de una MUJER ENAMORADA.